Ica volvió a sonar a Tuna: así se vivió el III Recital de Tunas 2026
Hay ciudades donde la Tuna no forma parte del paisaje cotidiano y, precisamente por eso, cuando aparece, se siente distinto. Más cercano, más intenso, más necesario. Así ocurrió en Ica el pasado 25 de abril de 2026, durante el III Recital de Tunas, una jornada en la que la música universitaria volvió a abrirse espacio y a recordarle a la ciudad que esta tradición también puede echar raíces lejos de sus escenarios más habituales.

Una iniciativa que sigue creciendo
Organizado por la Tuna FIC UNSLG —Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Nacional San Luis Gonzaga— junto a la Dirección de Responsabilidad Social Universitaria, Proyección Social y Extensión Cultural, este recital llega a su tercera edición consolidándose como una iniciativa que va más allá de una simple presentación musical. Aquí no solo se trata de tocar, sino de llevar la Tuna a nuevos públicos, generar cultura y construir espacios donde antes no existían, algo especialmente valioso en ciudades donde la tradición tunante no es parte del día a día.

Una noche de encuentro universitario
Desde las seis de la tarde, el ambiente comenzó a transformarse de manera natural: instrumentos afinándose, capas acomodándose y ese lenguaje silencioso entre tunos que no necesitan demasiadas palabras para reconocerse. El recital reunió a distintas agrupaciones universitarias, cada una con su identidad, su recorrido y su forma particular de entender la tradición, pero todas unidas por la misma esencia:
- Tuna Universitaria de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos
- Tuna de la Universidad Ricardo Palma
- Tuna de Psicología de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA)
- Tuna de Ingeniería de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega

Diversidad en un mismo escenario
Uno de los aspectos más interesantes de la noche fue precisamente esa diversidad compartida en un mismo escenario. Repertorios que iban desde lo más clásico hasta propuestas más actuales, estilos distintos que no competían, sino que dialogaban. Porque en estos encuentros no se trata de medir quién es más, sino de compartir, de aprender unos de otros y de mostrar que la Tuna, aunque tenga múltiples formas, conserva un mismo espíritu.

La Tuna como puente cultural
Más allá de lo musical, este tipo de recitales cumple una función silenciosa pero fundamental: acercar la Tuna a quienes nunca han tenido contacto con ella. Ese público que por primera vez ve una capa, escucha una ronda o descubre que detrás de cada canción hay historia, tradición y una forma particular de vivir la vida universitaria. Es ahí donde la Tuna trasciende el escenario y se convierte en un verdadero puente cultural.

Una tradición que sigue encontrando espacios
El III Recital de Tunas en Ica no fue solo una noche de música, sino una señal clara de que la tradición sigue encontrando espacios, de que nuevas ciudades comienzan a abrirle lugar y de que aún hay quienes apuestan por mantener viva esta expresión universitaria. Y cuando la música termina, lo que queda no son solo las canciones, sino los encuentros, las conversaciones y las nuevas conexiones que se forman entre quienes comparten este camino.

La Tuna sigue sonando
Porque al final, la Tuna no se mide únicamente en lo que se canta, sino en lo que se vive. Y en Ica, una vez más, quedó claro que mientras existan espacios como este, la Tuna seguirá encontrando la forma de sonar.

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