Emilio de la Cruz Aguilar: el cronista eterno del Buen Tunar

Hay nombres que no solo pertenecen a la historia… pertenecen al espíritu de la Tuna Universitaria. Hoy, al cumplirse 90 años del nacimiento de Emilio de la Cruz Aguilar, recordamos a una de las figuras más influyentes en nuestra tradición. No solo fue tuno, sino también historiador, escritor y, sobre todo, el gran cronista del alma de la Tuna. Porque si la Tuna se vive… Emilio la entendió. Y supo explicarla como nadie.

¿Quién fue Emilio de la Cruz Aguilar?

Emilio de la Cruz Aguilar nació en 1936 en Orcera, Jaén (España), y desarrolló una destacada carrera académica como profesor de Historia del Derecho en la Universidad Complutense de Madrid.

Sin embargo, su huella más profunda no se encuentra únicamente en el ámbito universitario formal, sino en la tradición que marcó su vida: la Tuna Universitaria.

Fue miembro de la Tuna de Derecho de la Complutense, donde comenzó un vínculo que lo acompañaría siempre, trascendiendo generaciones.


Facetas profesionales

Emilio de la Cruz fue tuno, poeta, músico, periodista, humorista, cronista, ensayista, escritor costumbrista e historiador del derecho, pero sobre todo y por encima de todo, profesor.

Como académico: fue titular de Historia del Derecho en la Universidad Complutense y Vicedecano de la Facultad de Derecho.

Como periodista y escritor humorístico: colaboró con publicaciones como Pueblo, Hermano Lobo, La Codorniz, Por Favor, Sábado Gráfico, Diario 16 y Jaén.

Como investigador: cultivó de forma especial el magisterio oral y recorrió los parajes de la Sierra de Segura, conociendo a sus vecinos de cortijada en cortijada, a pie, a lomo de caballerías, en automóvil y hasta en avioneta.


Obras principales

Entre sus títulos más destacados figuran:

  • Lecciones de Historia de las Universidades (Civitas, 1987)
  • Real Negociado de Maderas de Segura en Sevilla (1987)
  • Historia de la Caminería Hispánica (1990)
  • La destrucción de los montes: claves histórico-jurídicas (1994)
  • Chrónicas de la tuna o Memorial de andariegos y vagantes escolares (1986)
  • Ordenanzas del común de la Villa de Segura y su tierra de 1580

El autor del “Libro del Buen Tunar”

Hablar de Emilio es hablar del Libro del Buen Tunar, una obra fundamental publicada en 1967 que se ha convertido en referencia obligatoria para tunos de todo el mundo.

Este libro no es solo una recopilación de historias.
Es una guía de valores.

En sus páginas se explica qué significa realmente ser tuno, abordando aspectos como:

  • La tradición universitaria
  • La convivencia y la hermandad
  • El sentido del viaje y la aventura
  • El respeto por la música y el legado histórico

Gracias a esta obra, la Tuna dejó de ser solo una experiencia vivida… para convertirse también en una tradición documentada y reflexionada.


Emilio y la difusión de la Tuna Universitaria

A lo largo de su vida, Emilio de la Cruz Aguilar escribió múltiples textos sobre la Tuna, consolidándose como uno de sus principales referentes culturales.

Su trabajo permitió:

  • Preservar la historia de la Tuna
  • Darle un marco conceptual y académico
  • Revalorizar su importancia dentro de la vida universitaria

Fue reconocido como Presidente de Honor de Tuna España, un título que refleja el respeto y admiración de generaciones de tunos.

Además recibió múltiples homenajes y reconocimientos públicos. La Facultad de Derecho de la Complutense puso su nombre a un auditorio tras su jubilación en 2006. También fue nombrado presidente de honor de la Tuna España en abril de 2012. Además de ser Hijo Predilecto de la Villa de Orcera desde 1990, la localidad cuenta con un Teatro Municipal que también lleva su nombre.

Entre sus distinciones figuran la Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort y la Encomienda de la Orden de Alfonso X el Sabio.

Con la Tuna de la Universidad de Lima – Perú

En 2017, se le dedicó el libro Emilio de la Cruz Aguilar. Vida y oficio universitario en libertad, coordinado por José María Vallejo García-Hevia y publicado por la Universidad Complutense de Madrid.


El concepto del “Buen Tunar”

Uno de los mayores aportes de Emilio fue definir el concepto del Buen Tunar.

Este no se refiere únicamente a tocar bien un instrumento o cantar correctamente, sino a una forma de vivir la Tuna basada en:

  • La amistad sincera
  • La humildad
  • El compañerismo
  • El amor por la tradición

El Buen Tunar es, en esencia, una filosofía de vida universitaria.


Un maestro que trascendió generaciones

Más allá de sus libros, Emilio fue un maestro en el sentido más amplio de la palabra.

En el aula, enseñó historia.
En la Tuna, enseñó vida.

Su influencia se extendió por España y América Latina, llegando también a países donde la Tuna sigue creciendo y consolidándose como una tradición viva.


90 años de un legado que sigue sonando

A 90 años de su nacimiento, el legado de Emilio de la Cruz Aguilar sigue presente en cada Tuna que:

  • Ensaya en un patio universitario
  • Viaja a un certamen
  • Canta una serenata bajo un balcón

Porque su obra no quedó en los libros.
Quedó en la forma en que los tunos entienden su tradición.


Emilio vive en cada Tuna

No todos los tunos escriben la historia. Pero hay quienes logran algo más importante:
darle sentido. Emilio de la Cruz Aguilar lo hizo. Y mientras exista una Tuna en el mundo,
su voz seguirá resonando entre acordes, capas y canciones.

Su partida: cuando la Tuna perdió a su cronista

El 8 de diciembre de 2020, Emilio de la Cruz Aguilar falleció, dejando un vacío difícil de llenar en la Tuna.

Su partida no solo significó la pérdida de un académico y escritor, sino la despedida de una de las voces más lúcidas y apasionadas que ha tenido la Tuna Universitaria. En muchos rincones, su recuerdo se hizo presente como mejor sabe hacerlo la Tuna: con música, con capa y con hermandad.

Para generaciones de tunos, su ausencia marcó el cierre de una época, pero también reforzó la necesidad de preservar aquello que él defendió toda su vida: el espíritu del Buen Tunar.

Porque si algo quedó claro tras su partida, es que Emilio no solo escribió sobre la Tuna…
la ayudó a entenderse a sí misma.

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