La Beca: El Paño que Guarda Nuestra Historia
¡Hola a todos! Soy Nicolás Arosemena, aunque en el mundo de la tuna muchos me conocen como “Pico”, de la Tuna de la Universidad César Vallejo de Trujillo, tengo mi canal de Youtube «Hablando con la Tuna – Los domingos» donde subo videos de esta índole, como promotor de tunasyestudiantinas.com, voy a subir aquí un resumen y el link de mis videos
En esta ocasión quiero compartir con ustedes una reflexión nacida desde el corazón sobre lo que significa llevar ese paño cruzando el pecho que tanto nos identifica: la beca, en este video comparto con grandes hermanos tunos como; Mimo triste del Callao, Escamoso de Derecho de Garcilaso y Gato de Psicología de la UNSA. A continuación, les comparto algunos puntos clave sobre lo que representa la beca para nosotros:
Más que un nombre, una tradición viva
Existe un debate histórico sobre su escritura: “Beca”, por su origen académico ligado al estudiante becado, o “Veca”, por la forma de “V” que cruza el pecho. En mi tuna, la Universidad César Vallejo, los fundadores optamos por la “V”, respetando la forma y el simbolismo visual. Sin embargo, reconocemos que, desde la perspectiva histórica y según la RAE, el término correcto es con “B”, en honor a aquellos antiguos estudiantes que recibían becas para poder formarse.
Un lenguaje tejido en colores
Cada color de beca cuenta una historia y refleja un espíritu. La roja simboliza la justicia y la lealtad propias del Derecho; la verde turquesa representa las ciencias humanas y la psicología; la azul acero identifica a la Universidad Nacional del Callao; y en nuestro caso, portamos el plomo o azul acero por los colores institucionales de la UCV. La amarilla evoca la medicina, mientras que la morada es, por excelencia, el sello de las tunas universitarias.
La beca se gana, no se regala
Portar la beca no es un acto simbólico vacío. Un pardillo debe demostrar humildad, sacrificio, entrega y compromiso, además de desarrollar habilidades musicales y humanas. No se trata de fanatismo ni de poder; se trata de responsabilidad.
La beca marca una transición: dejas de ser solo alumno para convertirte en guía, en referente, en el “profesor” que formará a las nuevas generaciones de tunos.
Un sentimiento que dura toda la vida
Para un tuno, la beca es como una segunda piel. Aunque estemos de civil, ejerciendo nuestras profesiones o lejos de los escenarios, seguimos siendo tunos en esencia. Es un lazo de hermandad tan fuerte que permite que, incluso después de 18 años sin vernos, el reencuentro con un hermano sea como si el tiempo no hubiera pasado.
Ser tuno es un orgullo que llevamos desde las aulas hasta la vida profesional. Por eso, los invito a seguir fortaleciendo nuestra comunidad.
La beca no es solo un paño: es el corazón de nuestra hermandad hecho tela.
¡Que viva la tuna! 🎶🎓
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