Gemelos de bandurria y guitarra: Kunta y Kinte

Hay historias dentro de la Tuna que parecen escritas de antemano. Caminos que no se cruzan por casualidad, sino que nacen juntos, crecen juntos… y, inevitablemente, llegan juntos a la Tuna. Porque hay quienes entran en la Tuna por curiosidad, por amigos o por azar y hay quienes, simplemente, no podrían haberlo hecho de otra manera.
Ese es el caso de Gary Flores Guerra “Kunta” y Ricardo Flores Guerra “Kinte”, hermanos gemelos nacidos en Madrid, pero con raíces profundas en Lima, Perú. Hijos de padres peruanos que llegaron a España en 1982 —en un viaje que coincidió con el Mundial de España 82, durante su luna de miel—, su historia es también la de una vida que se construyó entre dos culturas. Lo que comenzó como un viaje terminó convirtiéndose en un proyecto de vida, cuando su padre empezó a trabajar en la Embajada del Perú en España y la familia se estableció definitivamente en Madrid.
Ambos son miembros de la Tuna de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, donde iniciaron su vida tunante, y también forman parte de la conocida Tuna de Botín, ampliando así su trayectoria dentro del mundo tuno y reforzando ese vínculo que siempre han vivido juntos.
Una entrada inevitable
En su caso, la historia comienza incluso antes de la universidad. Desde jóvenes, ya tenían cerca el mundo de la Tuna a través de un amigo que, varios años mayor, les hablaba constantemente de lo que allí se vivía: viajes, música, experiencias, historias.
Durante años escucharon esos relatos, construyendo una idea que acabaría materializándose en cuanto tuvieron la oportunidad.
Y así fue.
Cuando cumplieron 18 años y se matricularon en la Universidad Autónoma de Madrid, no hubo dudas ni decisiones que tomar. No fue una influencia de uno sobre el otro, ni una elección separada.
Entraron juntos.
Como todo lo demás en su vida.
Dos vidas, un mismo camino y la música desde el origen

Para Kunta y Kinte, compartir la Tuna no es algo excepcional. Es simplemente una continuación natural de lo que siempre ha sido su relación.
Han compartido la infancia, la música, el crecimiento… y, por supuesto, la Tuna.
“Realmente hemos compartido absolutamente todo en la vida”, cuentan.
Y en ese contexto, la Tuna no es un punto de encuentro, sino una extensión de su propia historia. No hay adaptación, no hay descubrimiento individual: hay una vivencia común que se traslada, sin esfuerzo, al mundo tunante.
Y si algo define su trayectoria es la música. Desde muy pequeños —apenas con dos o tres años— ya estaban vinculados al aprendizaje musical, explorando instrumentos de cuerda y percusión. Una base que, con el tiempo, se convirtió en una herramienta fundamental dentro de la Tuna.
Esa formación temprana les permite moverse con naturalidad entre distintos instrumentos, adaptarse a cualquier situación y, sobre todo, entender la música como algo compartido.
No como protagonismo individual, sino como lenguaje común.
Anécdotas que se repiten… año tras año
Si hay algo que no falta en la vida de cualquier tuno son las anécdotas. Y en el caso de Kunta y Kinte, estas se multiplican.
Entre todas ellas, hay una que destaca especialmente: su participación en el Día de la Banderita de la Cruz Roja.
Año tras año, tenían la oportunidad de cantar para la Reina de España. Y año tras año, la escena se repetía con un toque casi cómico: la Reina preguntando por sus estudios y recordándolos como “los gemelos de la Universidad Autónoma de Madrid”.
Primero en primero.
Luego en segundo.
Después en tercero…
Y así, año tras año, construyendo una historia que mezcla tradición, humor y memoria compartida.
¿Quién es más tuno?
La pregunta es inevitable. Siempre lo es cuando hay dos hermanos en la Tuna.
Pero en este caso, la respuesta es clara: ninguno.
O, mejor dicho, ambos.
Han aprendido en el mismo tiempo, en el mismo entorno y con las mismas experiencias. No hay diferencias que marquen jerarquías ni caminos separados que permitan comparar.
“Somos los dos igual de TUNOS”.
Y quizás esa sea la clave.
Más que hermanos, compañeros de Tuna
Vivir la Tuna junto a un hermano no es solo compartir momentos. Es compartir significado.
Para Kunta y Kinte, la Tuna forma parte de lo más importante de sus vidas. Y, como todo lo demás, tenía que vivirse juntos.
No como coincidencia.
No como casualidad.
Sino como parte natural de su historia.





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