25 años de Tuna Universitaria César Vallejo de Trujillo: una tradición que sigue cantando

Hay noches que no se olvidan, no por el lugar, ni siquiera por la música… sino por lo que representan. Reencuentros, abrazos, historias que vuelven a tomar forma entre capas, instrumentos y miradas cómplices.

Así se vivió el pasado sábado 25 de abril en Trujillo, donde la Tuna de la Universidad César Vallejo celebró sus 25 años de vida. No fue solo un aniversario. Fue un acto de memoria, de identidad… y de continuidad. El evento contó con la participación de diversas autoridades universitarias y representantes del Gobierno Regional de La Libertad.


Una tradición que nace y se consolida

Fundada en 2001 y apadrinada por la Tuna de la Universidad Nacional Agraria La Molina, la Tuna UCV marcó un hito desde sus inicios: fue la primera tuna de Trujillo y la segunda del norte del Perú.

Desde entonces, ha construido una trayectoria que va más allá de lo musical. Su historia está hecha de viajes, escenarios, aprendizajes y, sobre todo, de hermandad, sobre esto se ha hermanado institucionalmente con la Tuna de la Universidad Nacional del Callao y con la Tuna de la Universidad de Aguas Calientes de México.

A lo largo de los años, la agrupación ha consolidado una reputación como una de las tunas más representativas del país, destacando por su compromiso con la calidad musical y un espíritu que combina disciplina con alegría.

Su repertorio —que recorre desde baladas hasta folclore— ha sido testigo de ese crecimiento, acompañando generaciones de tunos que han encontrado en la Tuna un espacio de expresión, formación y pertenencia.


La celebración: una noche de Tuna

La Casa de la Identidad, en pleno corazón de Trujillo, fue el escenario elegido para esta celebración.

El evento, presentado como un cocktail de aniversario, reunió a tunos, antiguos integrantes, invitados y amigos de la Tuna en una jornada marcada por dos momentos clave:

  • La retreta de tunas, que abrió la noche con música y tradición
  • El brindis de honor, donde la palabra tomó protagonismo para reconocer el camino recorrido

El ambiente fue el que solo la Tuna sabe generar: cercano, festivo, cargado de complicidad. No era solo un evento protocolar, era un punto de encuentro entre generaciones.

Capas con historia, becas cargadas de recuerdos, insignias que hablan de viajes y vivencias… todo convivía en un mismo espacio.


Hermandad que cruza ciudades

Como toda gran celebración tunante, la Tuna UCV no estuvo sola.

A la cita acudieron distintas agrupaciones, entre ellas:

  • Tuna de la Universidad Nacional del Callao
  • Tuna de la Universidad Nacional Agraria de la Molina
  • Tuna de Medicina de la Universidad Nacional de Trujillo
  • Tuna de la Universidad Privada Antenor Orrego
  • Y otras tunas invitadas

Más allá de la presentación musical, lo que marcó la noche fue el encuentro entre tunas.

Reencuentros después de años. Historias que se retoman. Nuevas amistades que comienzan.

Porque si algo define a la Tuna, es esa red invisible que une a quienes han vivido la misma experiencia, sin importar la ciudad o la universidad.


Más que música

Para la Universidad César Vallejo, la Tuna no es solo una agrupación artística, como señala su fundador y director artístico, Giovanni Cabrera Prieto:

“La música es más que entretenimiento: es un vehículo para el desarrollo personal y la expresión artística.”

Y esa idea se refleja en cada generación que pasa por la Tuna. Hoy, con cerca de 45 integrantes activos, la Tuna UCV continúa su labor no solo como grupo musical, sino como espacio de formación humana, donde la camaradería, el respeto y la identidad universitaria se viven día a día.


25 años que trascienden generaciones

El lema de la celebración lo decía todo:

“25 años de tradición que trasciende generaciones”

Y no es solo una frase, es la confirmación de que la Tuna no se mide en años, sino en historias. En viajes que se recuerdan. En canciones que se repiten. En personas que llegan… y otras que, aunque se vayan, nunca dejan de ser parte.

Porque al final, la Tuna no termina cuando uno deja la beca, la Tuna se queda: en la forma de cantar, en la forma de reír, en la forma de volver… cada vez que hay una guitarra sonando.


Noches de Leyenda

Hay momentos dentro de una celebración que trascienden lo protocolar y se quedan en la memoria colectiva. Uno de ellos fue la interpretación de “Noches de Leyenda”, donde la voz solista de Towi logró detener el tiempo por unos instantes. Más que una canción, fue un viaje emocional que conectó a presentes y ausentes, a generaciones distintas unidas por la misma tradición. Una de esas interpretaciones que no solo se escuchan… se sienten.


La Tuna sigue

Quizá eso fue lo más claro de la noche, que más allá de aniversarios, eventos o celebraciones, lo que realmente se festejaba era algo más profundo: La continuidad de una tradición que sigue viva, que sigue adaptándose, que sigue reuniendo, que sigue cantando. Y mientras haya tunos dispuestos a salir a la calle, a viajar, a compartir… la Tuna seguirá cumpliendo años.

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