Cuando la tuna se hereda: un padre y un hijo unidos por la capa
En la tuna hay historias de viajes, serenatas y certámenes. Pero hay historias todavía más profundas: las que no solo se cantan, se heredan, esta es la historia de Víctor Patricio Alarcón Puma y su hijo Patricio Jesús Alarcón Delgado. Padre e hijo, dos generaciones, dos universidades distintas y un mismo espíritu.
El padre: Víctor Patricio Alarcón Puma, “Chico Víctor”
Víctor Patricio Alarcón Puma, conocido en la tuna como “Chico Víctor”, es tuno desde 1977.
Es Ingeniero Zootecnista y miembro de la Tuna de la Universidad Agraria de La Molina, una institución con fuerte tradición universitaria. Desde joven se dedicó a los instrumentos de cuerda, desarrollando ese oficio paciente y disciplinado que caracteriza a los tunos de escuela.
Ser tuno desde 1977 no es solo una fecha: …es haber visto pasar generaciones… y seguir ahí, con la capa puesta y la música viva. Pero quizá su mayor legado no fue solo musical, fue familiar.
Un niño que escuchaba desde la escalera
Patricio, su hijo, recuerda que la tuna estuvo presente desde antes de comprender lo que era. En reuniones familiares, cumpleaños o encuentros, él escuchaba la música desde lejos:
“Yo me iba al jardín… los escuchaba de la escalera… cantando bien, y me parecía interesante, pero no tenía idea de qué cosa era…”
A veces acompañaba a su padre a la universidad, sin saber que estaba viendo algo más grande que un simple grupo de amigos:
“Tenían bastante cohesión… se trataban como si se conocieran de toda la vida… como si fuera una familia.”
Y eso es precisamente la tuna una familia elegida.
La semilla tunante en casa
En su casa, la música no era un evento ocasional: era parte del ambiente. Patricio cuenta que jugaba con los cassettes de tuna como si fueran instrumentos:
“Papá ponía algún cassette… yo agarraba el estuche y me ponía a bailar tipo pandereta…”
Veía a su padre tocar, y como todo niño curioso, intentaba imitarlo:
“A veces agarraba la bandurria… trataba de tocar… y más o menos latinaba alguna nota…”
Sin darse cuenta, la tuna ya estaba sembrándose.
El hijo: Patricio Jesús Alarcón Delgado, “Pato”
Patricio Jesús Alarcón Delgado, conocido como “Pato”, es Ingeniero Metalúrgico y tuno de la Tuna de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).
Fue bautizado como tuno en 2011, siguiendo su propio camino, en una tuna distinta a la de su padre, pero con la misma esencia. Y lo más bonito es esto: Su padre nunca le exigió ser tuno.
“Mi papá nunca me dijo: ‘Métete a la tuna’… nada al respecto.”
La tuna no se impone, se contagia.
El inicio inesperado: el primer día en la tuna
Cuando Patricio ingresó a la universidad, vio a la tuna en la bienvenida de cachimbos. Lo invitaron, lo recibieron… pero él se tomó su tiempo. Hasta que finalmente los buscó en un evento especial: la primera “Expo-Tuna”. Y entonces ocurrió algo que parece escrito por el destino:
Su primer día bajando a la tuna fue un 17 de diciembre, el cumpleaños de su padre.
“Me dijeron: ‘Tenemos una presentación en el teatro, acompáñanos’… y yo, desconocido, fui…”
Su primera vez fue nada menos que en el Gran Teatro de la UNI:
“Me prestaron una camisa negra… me paré frente al escenario… y así comenzó mi camino.”
El padre lo recibió como tuno
Cuando llegó a casa y le contó a su padre, Víctor se alegró profundamente. Y más adelante, cuando Patricio vivió su noche de “pardillo”, ocurrió un momento inolvidable:
“Llegué a las 2 de la mañana… busqué a mi papá… y me dijo: ‘Pardillo, de rodillas’…”
Y le dio palabras de bienvenida al mundo de la tuna, no como padre, sino como tuno, después, en un gesto simbólico, le regaló algo muy especial:
“Sacó un CD de su tuna de la Agraria y me lo regaló… un regalo simbólico de lo que él formó…”
Dos tunos en el mismo escenario
La historia no se quedó en casa. Se volvió vida compartida. Patricio cuenta que incluso viajaron juntos como tunos:
“Yo me iba a un encuentro en Tacna, papá agarró su traje y me dijo: ‘Vamos’…”
Padre e hijo en el mismo viaje. En el mismo escenario.
“Subimos al escenario los dos juntos… fue un momento muy bonito…”
Y así, entre certámenes, fotos, serenatas y encuentros, la tuna dejó de ser herencia, para convertirse en presente.
Dos universidades, una misma tradición
Aunque pertenecen a tunas distintas , padre e hijo comparten lo esencial:
- la música de cuerda
- la hermandad
- la capa
- la vida tunante
Porque la tuna no es un grupo pasajero, es una forma de vida.
Padre e hijo, tunos para siempre
Víctor y Patricio representan algo que sostiene viva esta tradición la continuidad.
Mientras existan historias como esta, la tuna nunca desaparecerá. Porque no solo se canta se transmite.

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